miércoles, 1 de abril de 2009

Abril

No quisiera detener
esta oleada que me lleva
¿a dónde?
a dónde no lo se...
solo me muevo con ella
y nadie ahí me conocerá
y a nadie ahí reconoceré
pero no tengo miedo.
Y todo lo que ya viví lo sigo cargando
lo llevo muy dentro de mí nunca lo he olvidado.
Voy en busca de un lugar en este mundo abierto
dónde me pueda yo quedar para empezar de nuevo.
Oleada
Julieta Venegas

Antes de las 7 algo me saca de la cama sin obligación, con urgencia. Sueños incómodos, el insconsciente enviando señales. Medito bajo la lluvia. El cuerpo vuelve a su lugar.

El próximo sábado santo hará un año que me vine a la casa de colores. Recuerdo nítidamente ese día.

Dudas. Salgo o no salgo de acá. Salí. Con mi libro bajo el brazo y los pelos de punta. Entro en "La amistad", el santo bar de la esquina. Saludo a la clientela. Al vecino Manuel con la mano en la espalda. Veo un lomo de dos colores muy bien adobado y con una pinta excepcional.

- María, medio de lomo con queso y una mediana.

Manolo me acerca la rubia más deseada a la mesa mientras ya ando leyendo "La sombra del viento". Me obsequia con unas aceitunas.

Sucede un pequeño milagro cotidiano y mundano como piel jugosa de mujer. Leo las páginas más lindas saboreando un sublime bocadillo de los que solo María sabe preparar. Fermín Romero de Torres alecciona sabiamente sobre mujeres al dediochoañero de Daniel Sempere. Delicioso. Sonrío de felicidad envuelto en una atmósfera en la que todo encaja. Un cliente lanza al viento: "otro que trabaja para el desayuno". Aunque no se refería a mí. Entonces decidí que al llegar a casa escribiría. Y que la ropa seguiría insurgente por toda la casa como el campo después del huracán. Y que la encimera seguiría plagada de cacharros por un tiempo más. Qué gusto.

Después de varios días sin comprar tabaco, con gusto y sin remordimiento, me compré un paquete de Winston. Esta vieja guerra de liberación con el tabaquito. Suena Julieta completamente. Si en estos momentos el chascarreado genio de la lampara me concediese una mujer le pediría a la Juli. A ritmo extremadamente lento en la justa termodinámica de las mujeres y la genitalidad de los hombres. Entre Freud y una ranchera que dice "voy a perder la cabeza por tu amor".

Me quedo ahora adentro de mi alma. Agradeciendo a la vida por esta vida de mentira.

Con la cabeza a 1.200 km. de Pontevedra y muy cerquita de Madrid. Dos viajes apetecibles en menos de 15 días. Una nave plateada me aleja de la rutina. El alma se va con la sonrisa y las muecas de Laurita. Otro café y sigo fumando. Todo soy yo. Reconocerme de una forma u otra. Los pasos se van acercando a ningún lugar. Tortuga con la casa a cuestas.

Que siga lloviendo pues. Reservo el sol para la santa semana.

9 comentarios:

Nares Montero dijo...

Ole! que ya no queda ná!

Me encanta leer estas crónicas tuyas de vida feliz... no es de mentira.

Besos cada vez más cercanos

Lara dijo...

"Suena Julieta completamente", es tan tan evocador.
Que disfrutes de muchas mañanas así. De todas.

Y que ya nos veremos.
Por supuesto no me debes nada, en todo caso yo a ti.

Un abrazo

Jose Luis Zúñiga dijo...

Lo cuentas de forma tan transparente que dede serlo. Envidia me da.

Nares Montero dijo...

miedo ese jueves???
miedo a ese jueves???
miedo???
porqué?

Mi no comprender...
cuéntamelo por mail si quieres.

Muack!

Adrisol dijo...

sábes que me gustan tus crónicas!!!!
parece que te estuviera viendo hacer lo que dices que haces...................y compartir tu día!!!
gracias, querido amigo por compartir tu vida.
un abrazo

Troba dijo...

Ecuestre, además.

Saludos, hermano de signo.

Trovator dijo...

Milagro de abril hermano, el sol volverá pronto y estará más radiante... tanto para gritar que hace un buen día.

Un abrazo!

Mina dijo...

Aún cuando mis visitas sean un poco silenciosas, siempre es placentero disfrutar de tus letras, percibir el aroma de ese día lluvioso y viajar entre lo que compartes.
besos y cariños.

Adrisol dijo...

no te veo por la red!!
mucho trabajo??? o estás cansado???
se te extraña, amigo
un abrazo y felices pascuas de resurrección