viernes, 10 de diciembre de 2010

Animal silencioso

"LLévame hasta mi casa,
brisa del mar"
Un país con el nombre de un río.
Jorge Drexler



Nadie me creyó cuando lo dije

tan solo veían al mar que siempre sonríe

nadie se aventuró hasta el manantial,
los verdes más profundos y lejanos

era fácil mirar el reflejo del sol...

tendí una bandeja de plata
que no conducía a las migas de pan

olvidé la vieja amenaza del niño

el hombre se encargó de cumplirla

más por su sino que por razón

una lluvia fina y todas las lunas llenas
hicieron, con mimo, el resto

de costuras, hilo se seda, filigrana

estudios de encantador de serpientes

conejos que huyen de la chistera

charlatanes con pociones de milagro y pueblo

todo puro pie tras pie, gota a gota

secando al mar para hacerlo tierra

gente entre la gente
que no pueden llevar una vida cualquiera

los viernes son sus viernes por la tarde

rechazan citas con músicas y mujeres sublimes

la sonrisa de sus niñas más dulces

renuncian a todo lo que salga afuera

se quedan entre sus 4 desordenadas paredes

mientras suena la música de siempre

nuevos y viejos versos le acarician

reniegan de toda la prosa escrita y por escribir

se encierran en lo más profundo de sus ojos

sin soñar que alguien llamará a su puerta

solo para mirarles de frente y decirles lo que ven.

4 comentarios:

ana dijo...

el reflejo del sol hace daño a los ojos, mejor mirar directamente el reflejo del mar

un abrazo kike

Troba dijo...

El mar es siempre un mar de esperanza...
Un abrazo, hermano de signo.

La monstrua dijo...

hay veces que uno se acostumbra en demasía a las cosas y sólo cuando las lee tan perfectamente acomodadas en estas letras recuerda lo bonito de la simplicidad...

Saludos desde el hoyo

Jesús Garrido dijo...

me gusta esa foto de arriba, da vértigo, expresa a lo mejor las ganas de tirarte al vacío con la escritura