viernes, 7 de agosto de 2009

Deja que la montaña

Amanece dentro de un sueño
que no me propongo interpretar

podría la luz cobrar sentido
al mirar el perfil de tu espalda

tienes preciosos refugios allá dónde
las manos derechas huirían solas

tienes tanta agua corriéndote
y yo con el alma de cántaro

te dí todas, casi todas, las visas
para viajarme, tierra para tus pies

te entregué lo mejor de mi vida
sin pretender desnudarte

ni te desnudaste quitándote la ropa
se puede ir nudo sin quitarse nada

me recordaste lo que ya sabía
de mí mismo: cada sol quita dudas

en la cima del mundo saben
que no hay que cambiar a la montaña

deja que la montaña te cambie.

4 comentarios:

Troba dijo...

poema con aroma
a mujer amada

saludos, camarada de signo!

Ignacio Reiva dijo...

Cuanta ternura en ese mirar generoso. Un gusto leerte.

Trovator dijo...

El tiempo lleva a enraizárnos los pies, si es que nos quedamos hesitantes por un momento.

Un abrazo hermano trovador, y 1 camión más de las buenas rubias!

trovador errante dijo...

Gracias hermanos, por seguir inspirándome.

Abrazos fuertes y rubias