viernes, 9 de enero de 2009

No te desnudes todavía

Tenía esta entrada guardada triste en la nevera triste. Algo de cerveza la calienta. No soy de guardar las cosas, se ponen malas y hay que tirarlas y es una pena. Las cosas, como la vida, salen como y cuando salen.

Quería contaros mi experiencia con la nieve de mis montes. Narrar lo inenarrable y silencioso.

El destino trae a la dulce e imposible María a mi casa. Si..., ya se...no es casual. Y su calor y sus ojos se quedan hasta el amanecer.

Bebo la cerveza en la jarra que me regaló de Alemania. Me bebo a María cada vez que estoy con ella. T'estimo petita.

Dulce sábado de peques y de club todo el día. Qué buena gente por allá. Calor de hogar. Despertarme de la santa siesta con los inesperados lloros de Laurita. Sin esperarla, llega toda la familia por partes, fugaz, cálida, sonrientes. Te quieros y besos de hola y adiós.

La llamada de mi niña linda rubia. Qué sorpresa y que ilusión. Qué voz más dulce tiene Ire. Pasó casi un año y no la recordaba en todos sus matices. Ese acento canarión. Tenías que haber visto el calor que me entró. Y las ganas de volver a verte -mejor dicho- a amarte. Una poesía apasionada lo dice en forma de repetición profética. Sigo pensando que nuestra historia merece la pena ser contada. Y lo más importante: la amistad.

El calor de la llamada me recordó que hubo una mujer que cuando hablaba con ella por teléfono, súbita e instantáneamente, concentraba la sangre feroz y salvajemente en mi bragueta. Explotaba con solo oír su voz. Solo me ha pasado con ella.

Para enfriar el ambiente y bajar la temperatura...ahí va la entrada del periplo por la blanca dama generadora y causante de mucha felicidad -que diría la niña roja-. Reina de las nieves, tenías razón, tus palabras y las mías se parecen demasiado. Vamos a pisar nieve pues.

Pertrechado mejor que nunca para este rico frío y esta endorfínica nieve. Abro la puerta marrón de la casa de colores y el cielo me hace volver a meterme. Escojo uno de los 3 impermeables. Me enfundo el azul en el rojo dormitorio. Digo en voz alta: "¡Listo!"...y sonrío como un pibe y salgo feliz hacia la nave plateada que me conducirá a mis caminos conscientemente blancos.

Parece que era verdad: Nothing gonna stopped now.

Te digo algo triste: "Quédate un poco más. No te vayas todavía". Como me dijeron algunas amantes que sabían ya.

Esta persistente lluvia, mis propias huellas y al aumento de la temperatura te harán desaparecer, preciosa reina blanca. Como con cualquier amante -que no amante cualquiera-, te voy a sentir y saborear al máximo mientras te quedes a mi lado. El mundo se para.

Solo escucho el ruido del roce de la capucha del impermeable y mis pasos. Hoy ya no suenan tanto crok-crok como ayer. Ese sonido de pasos corriendo es nuevo, seductor y muy agradable por lo original.

Por breves momentos, el agua nieve me moja la cara. Hay bastante menos manto que ayer y anteayer. Y sabes que todo cambia. Vivo presente, nada más, nada menos.

Los pajarillos ya casi ni se asustan al verme. Los verderones son los menos timidos. Las copas de los pinos ya no estan jorobadas. Vuelven a su verde, más intenso que nunca.

Regreso sobre mis huellas. Están intactas muchas. Como tú y yó al final de este viaje. Ayer acentué mi primer yo. Lo voy a hacer ahora siempre en compañía de un tú. Uno no es J.R.J. pero se permite sus licencias gramáticas.

Ayer, pasadas Les Agulles, transité veloces pasos por caminos solo marcados por pezuñas de jabalíes. Se acercan a los caminos cuando anochece buscando calor. Y dejan unas marcas características de cuando se preparan la cama.

Hoy me costaba más torear por los montes. Hoy corría sin planes ni letras. Cambié de rumbo para ver la vista desde Les Agulles. Un gran charco y un señor mayor con paragüas me hicieron dar marcha atrás. Aunque hoy ciertamente corría con el preservativo puesto.

La bajada fue muy veloz. Hoy me llevé el móvil, preveyendo una posible desparramada por el hielo. Todo un arte correr en las bajadas más fuertes, buscando tierra y nieve, apoyando ligeramente la planta del pie sobre los talones. Tengo un equilibrio excepcional. Voy muy rápido hoy. Y hasta me permito alardes y patino suavemente por alguna capa de hielo. Ninguna me traicionó. Fidelidad no casual de nieve.

Antes, subiendo por la última rampa hacia Les Agulles, me autotiro onanísticamente una preciosa foto con mi cámara virtual. Un tipo solitario, subiendo tenazmente bajo la lluvia. Un pedazo de fotografía. Tirada con lo que las nubes dejaban ver de mediterráneo y de ciudad abajo.

Me despido de la reina blanca. Mañana no podré salir. Los verdes el domingo van a ser muy intensos. Se abrirá el día que derrite la nieve, el sol, la mar y esta luna llena me acompañarán.

Ya me comí la entrada, me supo rica. Me costó pasar al sótano Todos los silencios dicen.

Anda en proceso de gestación -en los sabrosos y eternos preliminares-, un poema de amor y de desgarro con aguja incorporada.

(No desesperes mi niña)

Os dejo una canción del primer album de Don Manolico García. Hoy sonó todo el día en la nave. Un gusto cantar a dúo con el niño "Lico".

"Nana de marineros, nudo de antojos
que nadie te amará tanto como yo
si ahora pudiese estar mirándo tus ojos
iba a estar escribiendo aquí esta canción"

5 comentarios:

Troba dijo...

Acentos canarios muy cálidos y recordados...

saludos camarada'!

kika... dijo...

y
entonces
parí

(un poema)

pensando
ella es la única
porque no has hablado conmigo

ja ja ja

risa de mala poco convincente

besos
K

Trovador errante dijo...

Si hermano, esa voz y esa acento son más dulces que la miel.

Un abrazo socio!

Trovador errante dijo...

Entre esa risa tan tuya y todos los besos, los kilómetros se recorren más ligeros.

Envíame a la criatura si necesitas un título.

Besos

Trovator dijo...

Compartir aquello que nace del alma le hace bien, hermano trovador, sin emabrgo hay que tener cuidado con esas tempestades que a veces vienen a arrasar con todo.

Un abrazo grande!