sábado, 24 de enero de 2009

Para Eva y Robert: La caja de herramientas

Releer, rebuscando en las estanterías de Eva, un libro olvidado de poesía: Cuaderno de Nueva York. De José Hierro:

Por favor, por amor, por caridad:
que alguien me diga
quién soy, si soy, qué hago yo aquí, mendigo.

Rapsodia en blue

Tengo una lista de sentimientos mucho más larga que de palabras. Matices vividos sin códigos. Una sonrisa sin vocabulario. Unos ojos llenos de arrugas de tanto reírme. Unas ojeras marcadas por tanta noche pasada.

Manos inmóviles que no saben que tienen miedo. Cosas que guardo solo para mí. Otras reservadas para ella. Vocación minera. Y de tierra.

Un saco en el alma de dulces sueños. Esperanzas sin tarjeta de visita y sin teléfono. Un tarro varado lleno de polvo de inocencia. Una caja de herramientas que regalo.


Expresar y condensar
todo lo que siento por vosotros
no resulta trabajo fácil.
Tantos sentimientos, tantos deseos...
y tan pocas palabras.
Voy a intentar recordaros las más importantes.
Se ha escrito tanto sobre el amor
que os puede parecer que todo está dicho ya.
Nada más alejado de la realidad.
Inventad un nuevo amor
cada día de vuestra vida
como si nadie hubiese amado.
Inventad un nuevo lenguaje para amaros
y no os canséis jamás de repetirlo.
Pensad que siempre tiene sentido decir:
“Te quiero”.
No permitáis que el uso
desgaste formas y maneras de demostraros
lo más esencial : que os queréis.
Superad los malos ratos
abriendo vuestra especial caja de herramientas:

Para los enfados
la llave de la ternura.
Para la tristeza
el destornillador de la sonrisa.
Para la soledad
el martillo de un abrazo.
Para la duda
la palanca de la sinceridad.
Para la rutina
las tenazas de la sorpresa.

Tenedla a mano y no dudéis en utilizarla.
Amaros más allá
de los bancos y de las modas.
Desnudaros y quedaros tan sólo
con los mimitos y las caricias.
Os garantizo que dan más intereses
y nunca pasan de moda.
Huir del qué dirán
si es para robaros amor.
Haced del quereros un oficio
que requiera aprendizaje, práctica e innovación.
No os conforméis con ser aprendices
montad vuestro propio “Taller de amor”.
Dejaros llevar por una cálida dulzura
alejaros de cualquier atisbo
de frialdad entre vosotros.
Escuchad a todo el mundo
pero haced sólo caso a la gente que os ama.
Sed capaces de pasar
por el rasero de la importancia
al siempre peligroso enfado
y durante un minuto pensar
en lo que os hace más felices :
estar juntos.
Parafraseando a Salinas :
Se que cuando te llame,
entre todas las gentes del mundo,
sólo tu serás tu.
Y cuando me preguntes
quién te llama,
te diré :
Yo te quiero, soy yo.
6 de diciembre de 2001

4 comentarios:

Troba dijo...

Eva del edén, seguramente.

El texto, trepidante...

saludos!!!

Trovador errante dijo...

Eva, mi única y milagrosa hermana.

Y Adán (Robert), mi cuñao y amigo desde que teníamos 6 años.

Gracias hermano,

Un abrazo

Adrisol dijo...

tierno texto dedicado a quién se nota que amas mucho........
felicitaciones, amigo

un abrazo

Trovador errante dijo...

Y como no voy a amar a mi hermanita pequeña.

Es parte de mi vida. Y la pasamos muy bien juntos. Somos cómplices en esta vida.

Un abrazo