miércoles, 21 de enero de 2009

Un día diferente

Prescribir amaneceres. Poner por escrito la fórmula magistral de levantarse fresco y curado.

A insalvable diferencia del niño Pablito Picaso, la inspiración pocas veces me agarra currando. Sobreviene en ideas fugaces que se escapan en su mayoría. Algo que acepto y me aboca -adedando-a escribir sobre mi vida.

Recuerdo con 17 años lo embobado que que me quedé al ver por primera vez el Guernika en Madrid. Y del buen trabajo para el mestre Pere -que aún conservo-. Para la interpretación formal el mejor, el único español becado por La Caixa en filosofía, el incorruptible Jordi. Como siempre, para mí la parte simbólica. Y las fotos en el retiro con Montse. Su camisa tejana y mi melena. La cara de enamorados que teníamos los dos. La foto de los patos.

Volvemos al 2009. Por más que casi siempre me guste mi rutina, es necesario romperla de vez en cuando. Ayer estuvo genial.

La prometida visita a Stefi. El paseo por esa costa brava en invierno es privilegio de pocos. Las 2 cerves y el cortao descafeinao en ese oasis al sol en La Fosca. Hablar de nuestro parecido modus vivendi. De mujeres y de hombres. De fidelidad, celos, felicidad, padres y de lo que nos complicamos la vida. De tarde en la cocina y de spaghettis con Fungui y espinachi con aglio. Pecorino y parmesano traídos por su suegro de Italia. De merienda alla italiana con Federico y Gabrielle. Sentimientos de agradecimiento por un día diferente y despedida.

Lástima de reencuentro después con Micha y de la cenita en Casa Rafael de los martes. No pudo ser. Hoy comida con el loco. Reservaré en la escuela de hostelería. Le gustará. Cumplimos nuestro deseo para el difunto 2008: vernos más.

Tengo que llamar a Xavi, tengo ganas de escucharle y abrazarle. Y cerrar por fín con la niña Pilar el rendez-vous del sábado. Que bueno escribir sobre planes y amigos.

Ayer en la nave todo el día con el nuevo pequeño catálogo de seres y estares. Otro album del último que no tiene desperdicio. Os regalo mi canción preferida: en mi pecho.

En mi pecho, corazón,
late libre, sin temor.
Déjame ser verso de amor,
la devoción de un amigo.
Mucho tiempo sombra fuí,
en mi mismo me perdí.
De tí apredí a ser la mano que da sin recibir,
generosa y leal.
¿Qué es la vida? absurdo trajín.
Dame alma, calor.
Ser tan limpios como la nieve que cae.
Todo tiene quien todo da.
Nada espero, nada se, nada tengo, sólo fe.
Y dónde estemos, saber estar;
aunque sea ingenuo, no codiciar.
Nunca ceder ante la adversidad.
Quiero tener la alegría del que está en paz.
Mis cadenas he de romper;
fuera penas, amargas como la hiel.

Manuel García García Pérez - Quimi Portet
Nuevo pequeño catálogo de seres y estares.
El último de la fila, 1990.

4 comentarios:

Nares Montero dijo...

La canción me viene al pelo hoy!
Me alegro (y mucho) que estés mejor... esta semana lo mío fué una disputa silenciosa con los musos, me hicieron huelga los muy capullos, pero creo que hemos llegado a un acuerdo... ya se verá.
No te alejes va?
Besos de ilusión

Trovador errante dijo...

Gracias Nares.

Alejarme es lo último que pretendo mi niña roja.

Los ataques leves de tristeza y soledad son normales, son sanos, son reales y naturales.

Espero seguir acercándome peligrosamente. Y empujar a tus musos.

Y besarte con ilusión

Adrisol dijo...

hola querido trovador!!

me quedo con que no pierdas las esperanzas!!!
todos tenemos esos momentos melancólicos, pero luego pasan.........si quieres que pasen,obvio!!!
un abrazote

Trovador errante dijo...

Hola Adri!

Mi melancolía ahora es de las buenas, no tengo problemas con ella. A veces deriva en tristeza real. Es bueno sentir todas las emociones y trabajar todas las polaridades.

Y de esperanza tengo sacos llenos en la despensa. Ahí está siempre.

Pero esta especie de soledad cósmica a veces pesa. Es normal, y la acepté y hasta la amo (a ratos, como un matrimonio largo).

Un abrazote!