miércoles, 28 de enero de 2009

Cuando el mar te tenga

Ahórrate esas palabras de amor
que nadie va a comprender, ni tan sólo yo.
Si lo que vas a decir
no es más bello que el silencio,
no lo vayas a decir.
Mientras todos duerman te amaré.
Cuando todos hablen huiré.
Cuando el bosque te hable te hablaré;
cuando el mar te tenga te tendré.

Te dejo. Siempre te dejo.

Me dejo querer por tí.

Te metes -no se por dónde ni como- por todos y cada uno de los poros más sensibles y receptivos. Paralizas. Me conviertes en lo que soy. En lo que quería ser. Sigue conmigo. Sentirte así es tan bueno.

Un antes y un después. El abrazo con Sergi "el guille". En el tanatorio. Si germà, vaja lloc per veure'ns. Siempre recordaré a tu mamá Conxita. Muchas horas en tu casa y tú en la mía. Muchos juegos y travesuras. Me devolviste a nuestra infancia, a nuestra calle - cuando era de tierra y se podía hacer el guá - para jugar a chiva, piegrande, tute y guá, a los cromos, la baldufa, al beli, la una mi mula, los portazos de los goles en la valla metálica y los gritos de Conxita diciéndonos que jugásemos en otra parte... a la hora de la siesta en verano. Desde esta mañana, la dulzura y algo de tristeza me acompañan.

Ando ya necesitando. Ando. Corro. No hago nada. Paciente. Sonriendo de verdad. Sozinho. Con tristeza de la buena. Con más esperanza sin sala de espera.

Cumpliendo -ahora sí- algunas viejas promesas.

Buscando la belleza todo lo cerca que puedo y se. No me canso. Indestructible y tenaz. Seguir luchando en paz. Seguir siendo. Corazones desnudos al sol. Calor.

No me cuesta. Algunos días, momentos, un poco más. Menos que antaño. Más joven que nunca. Tierno y fuerte.

Ganas de ahora. Ahora, más ganas de mañana, de otro sol.

De tí -incluso de otra-, sin desespero.

Silencio y cariño. Amor concentrado en las pequeñas cosas.

El vendaval no tiró al suelo ningún pino joven. Sin buena tierra no hay buenas raíces. Los más viejos árboles, que estaban resguardados por otros, sobrevivieron. Los solitarios, descubiertos, altaneros, prepotentes y rígidos cayeron. El viento más despiadado jamás podrá con los juncos que se dejan llevar y se mantienen bailando.

El arte de dejarse llevar. Sentirlo todo. Hiperestesia cósmica.

El arte de quedarse callado. Dar y recibir silencios de verdad y no oír palabras falsas de corazones con miedo.

Mirar. Mirarte. Mirarnos y no decir nada. Esperar sin reloj a que el mar te tenga, a que el bosque te hable.

Entonces estaremos juntos.

5 comentarios:

Adrisol dijo...

hola trovador!!!!!!

estamos con todas las pilas,termino de comentarte y ya publicas de nuevo.......felicitaciones!!!!!!!!
me encantan tus escritos que parecen bipolares...jajajaja..........
disfruta de los silencios, del mar, del bosque...........


un abrazo, querido amigo

Trovador errante dijo...

Aiiisss Adri...que cerquita estás!

Dicen que una persona sana tiene todas sus polaridades trabajadas...;-)

Un abrazo huracanado y amoroso hacia el sur!

Trovator dijo...

Aquél arte de dejarse llevar... nos lleva ciertamente a lugares inimaginables, tal vez hasta algo utópicos... y combinado con el arte del silencio, volar, "mar sin palabras, generan la obra más grande de la vida, de la de todos.

Estuve botado en cama por unos días, mi lecho está tendido, ya estamos listos, sanos de nuevo, vamos a andar!

Un gran abrazo hermano trovador!

kika... dijo...

http://www.goear.com/listen.php?v=129043a

besos
K

Trovador errante dijo...

Hermano:

Tus palabras son siempre certeras. Gracias por seguir enviándolas. Me alegro que estes buenecito de nuevo.

Un abrazo fuerte

Kika, Kika, Kika...

Gracias por regalarme tu cielo. No te vayas rubia.