martes, 13 de enero de 2009

Ojos que se mirarán

Para manos que morirán acariciando
en los días redondos
se recuperan todas las noches
viejas sin recordar antes de nosotros

Amar más allá de la vida
con todas las manos
encima del mundo

Sabemos que tenemos un sí
que ilumina nuestra mañana de ventana
de el calor rico sin estación
en todos los nacimientos cotidianos

Signos de sol y luna juntos
nada se va a apagar
todo se va a fundir

Todos los hijos del infinito
nos recuerdan con sonrisas diarias
que nacimos por ellos
haciendo que explote la felicidad
alrededor de lo que tocamos
y de lo que nos toca

Cargamos bellos cuerpos de tierra
con millones de arados en dedos
agujas, vendas, alimento, agua
eterna de constantes momentos

Cerca estemos dónde estemos
tú, yó, ellos
llegamos sin querer regalando vida
a todos los bálsamos y esencias de amor
de paz para los ojos del cosmos
que todos los seres necesitaban
a gritos callados de miradas cerradas
en puentes sobre ríos entrelazados

Arrancamos todas las banderas
para izar una señal de futuro multicolor
en la única embajada posible

Nos amamos siempre sin darnos cuenta
no sabemos hacer otra cosa
que ser el hombre y la mujer del mundo.

13 de Enero de 2009

4 comentarios:

Troba dijo...

hombre y mujer liberos, como las letras de tus poemas trovescas.

saludos, camarada!

Trovador errante dijo...

Sin libertad y solos no somos nada ni nadie.

Un abrazo camarada

Trovator dijo...

Un placer comentar después de mis dos hermanos de trova! Las banderas en sí resultan un símbolo demasiado enclaustrado... pero para el hombre y mujer del mundo, la bandera es la del amor, reconocida mundialmente y aceptada en el corazón de todos.

Un abrazo hermano!

Trovador errante dijo...

Yo vengo de un lugar sin banderas. Otra cosa que no entiendo.

Abrazos fraternos para mis hermanos de trova y de signo.