sábado, 27 de junio de 2009

Qué bonito nombre tienes

"...y tomas dos copas de más
y se te olvida que me quieres.
Nada más verte le dije a mi sentido común
que no me esperase levantado
y al volver a casa
una nota en el living room
y un adiós en los morros
y desde entonces duermo solo
finito, acabado, caramba...
y pagando los recibos de la luz."
Felicidad.
Vestidos de domingo.
La cabra mecánica.
Él llegaba de más de 10 horas seguidas de curro, a pie derecho, non stop, los pies hinchados, heridas de guerra y cabreado con algún compañero aunque sin mala onda. Trabajaba como un león, a veces manso, a veces salvaje. Se despidió de sus compañeros, besitos tiernos para ellas y encaje de mano derecha con ellos. Ansiaba una ducha fría, mucho jabón, una cerveza helada y un cigarro, sin importarle demasiado el orden.
Se sentía bien. Limpio, tranquilo; gozando del consabido descanso del guerrero, del amargo y vital sabor de la segunda lata de birra y bailando con el alma la musiquilla de moda que le regalaba la radio del transistor del baño naranja y verde.
Por delante parte de una tarde con muchas ganas. De noche con ganas de amor y risas que tenía aseguradas. Con la mañana del domingo libre para dormir o para irse a su cala favorita a primera hora. Sin planes y con ideas. Recuperar sus irrecuperables ganas de la vida privada por el maldito parné.
Sin darse casi cuenta, sus pies automáticamente se mueven hacia la nevera a por la tercera estrella del día. Aprovecha el viaje para desprenderse del albornoz azul, para sentir el frescor de los restos de agua y el anochecer de verano sobre su piel.
Las estrellas obrando su efecto, purificador y ansiolítico. Se viste puro, con sus pantalones crudos ibizencos, una camisa verde claro de hilo por fuera y las viejas y cansadas abarcas marrones. La noche no le promete nada - para no variar - pero él se sigue aferrando - constante, fiel y tenaz - al sueño obstinado de encontrase con ella. No piensa en ella. Sabe que aparecerá en el momento menos pensado.
En el momento justo, se resiste (...), aunque sepa a ciencia cierta que este momento no es el suyo.
El omnipresente director de su película, funde el momento en el que conduce por la nacional II hacia ella, sin él saberlo... y lo conecta directamente con el primer cruce de miradas. Otro justo momento. Flash back hacia su última amante y amiga - a la que decidió no enviar ningún sms -, y a su última fantasía, fruto de un amor imposible por minoridad. En el proceso previo a ese último vacío, ella le practicaba su primera felación mientras él gozaba prohibidamente de sus ganas, inexperiencia, frescura, y - especialmente - de sus vivos, prometedores y grandes ojos negros. De toda su lozanía y pureza.
Irremediable querencia y vocación por los amores lejanos e imposibles y hacia el sexo de primera. Pero ella clavó la prohibida mirada para que el brillo deseante de sus ojos verdes hiciera el resto. No fue fácil despistar a sus padres. Pero la fuerza les acompañaba. Y la determinación de hacer posibles imposibles.
Dos almas puras y brillantes estaban en el lugar adecuado y propicio. Propicio era una de sus palabras preferidas. Se pasó la vida buscando el sentido de propicio.
La miró con toda la experiencia y lucidez del mundo, con todo el amor del que era capaz; sin palabras que estorbasen al destino. Le (se) regaló el beso más dulce que jamás entregó a ningunos labios. Una música de fondo - inevitable, mágica y divina - le susurró a ella la canción de aquel poeta que gritaba callado aquello de "yo te espero mi niña, no te vayas por favor".
El amor del mundo triunfó.
Su mirada verde siguió esperando, en todos los labios que pudo coleccionar sin etiquetas, a esos ojos negros que dios le tenía a buen recaudo en el camino más triste y desubicado.
Casi nunca dudó. Ni de dios ni de ella. Ese beso les transformó en un único ser. Su ser para ser.
Felicidad, que bonito nombre tienes, aunque él no pudiese pronunciar su precioso nombre.

3 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Veo como un cambio de registro. Me gusta.

trovador errante dijo...

Gracias Jose. La 3ª persona siempre concede más licencias que la primera.

Un abrazo a tiempo y dale otro a la niña Lidón.

Adrisol dijo...

dos almas puras estaban en el momento justo......ni más...ni menos...
muy bueno, amigo!!!

no pude pasar antes y ahora tengo 2 publicaciones!! que inspiración!!!!!!!!

besitoss